La letra chica de la transformación

 
 

Por qué tuve que estar dispuesta a perderlo todo

Solemamos hablar de la transformación como si fuera un proceso limpio, elegante y bonito. Pero la letra chica de la transformación es otra: para que algo nuevo surja, la falsa seguridad que has construido por pura inercia tiene que derrumbarse.

Mi último año ha sido exactamente eso: un proceso de destrucción y renacimiento que me ha llevado al límite de mis propias estructuras. Pero como siempre le digo a mis alumnos, tienes que estar dispuesto a perderlo todo para ganarlo todo.

Me he tenido que enfrentar a mi propio León de Nemea, a mi propia Hidra, al Jabalí e incluso a la Cierva para descubrir qué deseaba realmente. El nivel de desconexión que tenía el año pasado era brutal. Vivía forzándome a hacer cosas por "profesión", mientras mi vocación gritaba a todo pulmón en sentido contrario. Y en el momento en que decidí escuchar esa vocación, todo lo que sostenía por pura inercia empezó a romperse.

Volver al origen

Para entender hacia dónde iba, tuve que volver a mi infancia.

Crear una escuela no es una idea nueva para mí; es algo que me sale de forma natural desde que era niña. Cada día, al volver del colegio y después de almorzar, agarraba a mi hermana y a mis dos primas y las sentaba en el patio trasero. Mi padre me había pintado un pizarrón en la pared y yo me ponía a explicarles con un entusiasmo desbordante todo lo que había aprendido esa misma mañana.

Esa pasión por enseñar siempre estuvo ahí. Sin embargo, durante años mi mente me frenó con una limitación absurda: «¿Cómo voy a enseñar si no he estudiado para ser profesora?». Tantas veces tenemos el camino justo delante y no lo vemos por lo que pensamos que "debería ser", en lugar de ver lo que ya es.

A lo largo de mi vida he compartido lo que aprendía en diferentes continentes, en distintos idiomas y a personas de todas las edades. Lo he hecho en el supermercado, en el bar de la esquina, en la calle. No hay límite cuando algo es tu vocación. Pero para llegar a ese rinconcito de nuestro ser es necesario quitarse todas las capas que nos hemos ido poniendo: la falsa identidad, los mecanismos de defensa, los miedos que nos paralizan, las creencias limitantes y las lealtades que nos aprisionan. Solo así se llega al diamante oculto del corazón. Ese es el corazón del método Unbecoming™.

El primer ladrillo

Mi historia con las crisis de propósito viene de lejos. Allá por el 2015 comprendí que mi malestar surgía porque no utilizaba ninguno de mis talentos en lo que hacía. Empecé a estudiar, a explorar y por primera vez me plantee crear una escuela en el futuro. En el 2024 abrí la membresía de Saturn Mastery con la intención de que algún día se convirtiera en esa escuela.

Han pasado casi dos años desde entonces. Si le pregunto a mi cabeza, me dice que todavía "no es posible" porque me falta sabiduría, recursos, herramientas, estructura o ideas.

Hoy decido desafiar a esa voz. Hoy pongo el primer ladrillo. Un edificio no se construye esperando a ver la estructura completa terminada; se empieza poniendo un solo ladrillo, aunque todavía no sepa exactamente cómo se verá el edificio entero.

Si estás leyendo esto y te sientes identificado/a con el estancamiento o la parálisis, quiero decirte algo: el momento perfecto nunca va a llegar. Somos nosotros quienes hacemos que el momento sea el correcto al dar un simple paso. Uno solo. Cualquiera.

He unido mis mayores pasiones —enseñar, compartir y analizar los grandes mitos e historias— para darle vida a esta nueva etapa de Saturn Mastery School™.

Te invito a recorrer la nueva plataforma, a mirar el trabajo que he preparado y, si sientes el impulso de atravesar alguna de estas 12 pruebas con nosotros, las puertas están abiertas.

Descubre Saturn Mastery School™ aquí

Please note: Saturn Mastery School is currently offered in Spanish. English participation in the Twelve Labors is available upon request.

 

 
 
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