A veces creemos que tenemos claro lo que queremos.

Hasta que nos detenemos a mirar de cerca.

Porque una cosa es desear algo y otra muy distinta es saber de dónde viene ese deseo.

¿Lo quiero yo?

¿O aprendí a quererlo?

¿Es algo que realmente me mueve o algo que llevo tanto tiempo escuchando que ya confundí esa voz con la mía?

Y cuando por fin aparece algo que sí deseo, todavía queda otra pregunta:

¿Qué hago con todas las voces que aparecen alrededor?

La que dice que es demasiado.

La que dice que ya debería haber sucedido.

La que dice que no estás preparado/a.

La que imagina todo lo que podría salir mal.

La que te empuja a ir más rápido.

La que te pide que esperes un poco más.

A veces esas voces vienen de fuera.

Y otras veces llevan tanto tiempo viviendo dentro que ya ni siquiera sabemos de dónde vienen.

Por eso quizá reconocer un deseo no sea simplemente decir:

“Esto es lo que quiero.”.

Quizá también sea aprender a distinguirlo.

Escucharlo.

Seguir su rastro.

Y observar qué haces cuando empiezas a acercarte a él.

Porque entre desear algo y caminar hacia ello hay todo un territorio que merece ser explorado.

Y ese territorio también habla de ti.

Este es el recorrido que hacemos en esta prueba en Saturn Mastery School™.

No para decirte qué deseas.

Para que puedas descubrirlo.

Para que puedas reconocer qué voces has estado escuchando y, sobre todo, qué ocurre cuando empiezas a seguir el rastro de lo que verdaderamente anhelas...